viernes 13 de mayo de 2011

Construir nuestra casa sobre la roca


Construir nuestra casa sobre la roca es una necesidad imprescindible para cualquier cristiano. Tal como lo dice Jesús, es la única manera de evitar que la tormenta se la lleve y nos deje en la calle. Sin embargo ¿somos conscientes de la gran enseñanza que conlleva esta palabra?

Construir la casa sobre la roca y no sobre la arena o el barro equivale a fundamentar nuestras vidas en la palabra de Dios, seguir sus mandamientos, sus enseñanzas y mantenernos firmes en él, que es nuestro refugio y fortaleza. Pero no basta con hacer una buena construcción, echar buenos cimientos y utilizar los mejores materiales para creer que todo está listo... El hecho de ir a la iglesia, orar y leer la Biblia no basta por sí solo si creemos que por hacer eso está todo garantizado.

Las casas necesitan refacciones, por más bien hechas que estén. El agua va dañando los techos y las tormentas pueden deteriorar nuestra estructura. Si no nos ocupamos de ello, el agua va a terminar por dañar todo y esa casa que fuera bella y firme puede acabar reducida a escombros. ¿Qué significa esto en nuestras vidas? Que la tentación siempre va a estar presente, en todo momento y lugar... Como el agua que va dañando los techos hasta que se abre paso hasta el interior, si no hacemos frente a las tentaciones, problemas, malas amistades y muchas otras situaciones, tarde o temprano terminarán por vulnerarnos.

¿Qué hacer para evitarlo? Mantenernos firmes de la mano de Dios y recurrir a Él siempre La comunicación con el Padre es fundamental para mantener en buen estado nuestra infraestructura y reparar todas las goteras. Él es el constructor de nuestra vida y el único camino para resguardarnos de las tormentas que acechen.

Oración, palabra de Dios, consciencia, reflexión, introspección y fidelidad a Dios son la clave. ¿Ya construiste tu casa sobre la roca? ¿Te ocupas de mantenerla siempre bien? Muchas bendiciones.